15/10/11

¿Y yo qué hago aquí,

sentado en casa escribiendo una entrada, cuando fuera casi hace sol...? Pues la verdad es que no lo sé. Recuerdo cada vez más vívidamente una conversación con Iván durante el primer verano de muestreo curruquil, en 2008. En cada sitio en que parábamos y colocábamos toda la panoplia de trastos que usamos en el campo, yo sacaba siempre mis prismáticos y los dejaba al alcance de la mano, por lo que pudiera pasar. Iván, un poco por picarme, un poco porque tal vez se sentía como yo me siento ahora; me dijo que ya vería, que a medida que fuese avanzando en la tesis iría perdiendo también el gusto “de aficionado” por el pajareo, que iría dejando cada vez más de salir al campo a ver bichos... Lo negué rotundamente; con la misma vehemencia con que Pedro aseguró que nunca traicionaría a Nuestro Señor. Y aquí me tenéis... por frío, por lluvia, porque hay que ir a hacer la compra, porque tengo que quedar con X, porque a lo mejor quedo con Y... por un millón de justificadas excusas; por pereza, al fin y al cabo, he ido sacando los bichos de mi exigua lista de aficiones. Al que se aburra mucho le invito a que recorra un poco este blog a modo de diario, y compare los primeros meses del mismo con los actuales; yo ya lo he hecho.


En fin, hoy en concreto sí que tengo excusa: este fin de semana no tenemos invitados oficiales, así que le hemos dicho a Jaime que se venga a pasarlo con nosotros; y algo haremos... Mientras, espero que se me vaya pasando la tontería, antes de que vuelvan a entrarme ganas de vender el telescopio y alguno de vosotros se lo quede por un plato de lentejas...

No hay comentarios: