24/4/14

Y al fin, el cuerpo

"Al fin", que no "por fin"; pues me ha dado mucha pena terminar con este muestreo, y con él con la excusa perfecta para salir al campo entre semana y gratis, jeje. El cuerpo de la mariposa incluía seis localidades, repartidas por igual a ambos lados del Tajo, entre Madrid y Toledo.

 La primera parada fue en un lugar ya conocido, Batres, en La Sagra madrileña. Conocido digo, y puede que algunos recordéis por qué: fue la zona que Javi y yo recorrimos "hace nada" durante los censos para el Atlas de las Aves en Invierno en España. El monte estaba bien bonito: encinas descollando en un mar de jaras floridas. En realidad, estaba bonito por todas partes...

 Desde lo alto del monte Noez (allí abajo en el camino se ve el coche; menudas agujetas tengo hoy todavía, ¡qué estropeado estoy...!) se veía el espacio de retales verdes y ocres donde un par de meses antes habíamos acudido para tacharnos la avefría sociable.

 Aunque sociabilizar, "sociabilizaban" ahora las flores; tanto que daba pena caminar por el monte e ir pisándolas aquí y allá sin poder evitarlo. En la foto, un cantueso Lavandula pedunculata.

 Villarejo de Montalbán, un encinar encantador, con bolos graníticos andujareños salpimentando todas las colinas, lagartijas corriendo de acá para allá y un lagartón ocelado tamaño Komodo que no quiso posar para la foto.

Malpica de Tajo, en cambio, fue una localidad un tanto más astrosa. Claro, al fin y al cabo lagartijas, que fue lo que en su día cogía Joaquín, hay; pero la pequeña banda de vegetación natural que queda entre el río y los cultivos difícilmente puede considerarse representativa de lo que fuese que medrase allí en tiempos... 

 Pelahustán, por supuesto, no podía faltar en nuestro periplo. Hemos de volver prontito a la Sª de San Vicente; en cuanto apriete un poco más el sol y podamos cumplir con el ritual del año pasado: comer en Escalona y bañarnos luego en el Alberche. Por mí, en cualquier caso, volvería ya este fin de semana: descubrimos que toda la carretera entre Castillo de Bayuela y Pelahustán es preciosa; y la que va de aquí a Cenicientos, ya en Madrid, todavía más.

 Esa carretera recorrimos luego, para terminar  el día en Aldea del Fresno, aguas abajo de la presa de Picadas, escuchando desgañitarse a la luz del crepúsculo a mil y un ruiseñores, las primeras oropéndolas del año y un montón de pavos reales. Desde luego no hubiéramos podido firmar un final mejor para el muestreo... bueno sí: que además los resultados sean alucinantes una vez analizados, jeje.


 ¿¿Y quién dijo (JaviP, ejem, ejem...) que nuestro muestreo no recordaba a una mariposa?? Desde luego, el mundo está lleno de gente falta de imaginación...


Mariposas vimos unas cuantas también, pero quiero dedicarle unas últimas líneas de homenaje a los bichos a los que más sustos y dolores de cabeza dimos al ir hocicando entre las matas: los conejos...

 ... y las perdices. No os preocupéis, criaturas, que de momento os dejamos el monte mediterráneo para vosotros solos; criad bien este año, que toda la panoplia de bichos que se os comen y que son los que de verdad me importan dependen de ello.

Y ya para cerrar de verdad con las entradas referentes al muestreo, mil gracias a Álex, la figura más prometedora que ha visto el Departamento en muchos, muchos años. Además del compañero con quien cualquiera querría salir al campo.

PD. ...y cada dos por tres sonaba en el móvil del interfecto la musiquilla de abajo, que terminó convirtiéndose en el himno oficial de estos días de abril.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jejej. Pues, sinceramente cuando estaba empezando a leer la entrada ya estaba pensando en comentarte que pusieras todos los mapas solapados EN UNO. Para mi alegría ya te has adelantado ;) Y como de mariposas no entiendo mucho me vale :P

Bonitas fotos y muy buen gusto con el cierre musical.

FJP

Antón Pérez dijo...

Jejeje, si es que ya nos vamos conociendo... Lo de los gustos musicales díselo a Álex, no a mí.